sábado, 16 de agosto de 2008

David Ricardo

EL PENSAMIENTO DE RICARDO(1772-1823)
A diferencia de Adam Smith, en cuyos trabajos se apoyó, Ricardo sepreocupó sólo en segunda instancia en averiguar las causas del crecimiento o, si se prefiere el origen de "la riqueza de las naciones". Aunque también se podría decir que sus preocupaciones entorno al crecimiento lo llevaron a interesarse en primer lugar en los factores que explican la distribución de la renta. Al autor de los "Principios de economía política y tributación" (1817) lo inquietaba especialmente la tendencia de la baja de los beneficios. Tendencia a su entender inevitable en la economía inglesa, pero que podía contrarrestarse con el desarrollo del comercio exterior. No a la manera de Adam Smith, que destacaba el papel de las exportaciones de manufacturas en la profundización de la división del trabajo. Sí a través de las importaciones de cereales baratos que impedirían que suba el salario normal. Y, por ende, facilitarían el aumento de los beneficios y la acumulación necesaria para el crecimiento.
TEORIA DEL VALOR Y DEL REPARTO
En su "Historia del Pensamiento Económico", Henri Denis expone en los siguientes términos el planteamiento de Ricardo sobre la distribución del ingreso nacional: "Si hacemos abstracción de la renta agraria, el beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el precio del costo. Y a escala nacional, el precio de costo de la producción neta, es el importe de salarios. Por consiguiente, para explicar los beneficios es preciso conocer:1) Las leyes que determinan los salarios;2) Las leyes que determinan los precios de venta de los productos."Al referirse a los precios de venta de los productos, Ricardo al igualque Smith, piensa en los precios de mercado que pueden ser muy variables y estar determinados por su escasez relativa. Para Ricardo el precio "normal" o, si se prefiere, el valor de una mercancía, está determinada por la cantidad de trabajo que contiene. Por tanto, el valor de una mercancía aumenta cuando aumenta la cantidad de trabajo necesaria para su fabricación y disminuye en caso contrario. En términos relativos, puede decirse que los valores de cambio relativos aumentan o disminuyen de acuerdo al mismo principio, inclusive si disminuye la cantidad de trabajo incorporada en todas las mercancías. No escapa a Ricardo que esta es una aproximación general al problemadel valor. Tampoco que el trabajo necesario para la producción de una mercancía incluya el trabajo anterior en la fabricación de"herramientas, máquinas y edificios"; esto es de "trabajo muerto" en la terminología de Marx, en gran medida un ricardiano. Tampoco dejó de lado Ricardo una preocupación que fuera planteada por el mismo Adam Smith: los beneficios del capital están incluidos en los precios de las mercancías. Y ello en proporción al capital movilizado puesto que hay, teóricamente, una tendencia a la simetría de los beneficios obtenidos en diferentes actividades. Empero, Ricardo considera que el factor sustantivo en la determinacióndel valor o precio "normal" de una mercancía es la cantidad de trabajo incorporada.
LA DETERMINACION DE LA RENTA
En lo que toca a la determinación de la renta de la tierra, Ricardo adoptó los puntos de vista de Malthus, con quien mantuvo una polémica constante a lo largo de su vida. Afirma que el valor de cambio de un bien (especialmente los agrícolas) está determinado por la mayor cantidad de trabajo necesaria para su producción; ni más ni menos que el costo marginal en términos contemporáneos. Así la incorporación de tierras nuevas en las cuales la producción es cada vez más difícil aumenta el valor de cambio de todos los productos agrícolas, favoreciendo a los antiguos productores. De esta manera, la renta de la tierra - más exactamente la renta diferencial - aumenta a medida que se incorporan nuevas tierras a la producción. Y esto ocurre continuamente en razón del incremento de la población y del consiguiente aumento de la demanda de alimentos. Cabe notar que esta apreciación de Ricardo podía haber sido válida un siglo antes, pero ya no en la época que escribia el autor. El progreso había llegado también a la agricultura y la cantidad de trabajo requerida para la producción de un bien también disminuía. Lo que sí es absolutamente cierto es que la productividad del trabajo aumentaba más rápidamente en las manufacturas. Y que la idea de la determinación del valor por el costo marginal tenía un significado cuando se trataba de incorporar tierras relativamente poco aptas. En ese sentido, no cabe duda que había una tendencia al aumento de la renta de la tierra. Una vez deducida la renta de la tierra, sólo queda por determinar la parte correspondiente a los salarios y los beneficios. Ahora bien, el precio "natural" del trabajo, que considera una mercancía al igual que Smith, es equivalente al que proporciona al obrero los medios de subsistir y perpetuar la especie. El salario de mercado sería afectado, en opinión de Ricardo, por el crecimiento de la población. Y al igual que Malthus, se pronuncia contra las leyes de protección de los pobres y por el control de la natalidad. Probablemente motivado por la dramática disminución de los salarios en Inglaterra de principios del siglo XIX, y la necesidad de encontrar correctivos de largo aliento. Teóricamente, y dada la participación de los rentistas de la tierra y de los asalariados en el ingreso nacional, los beneficios tenían un carácter residual. En otras palabras, tendían a ser muy pequeños respecto a la masa de capitales movilizados lo que, en principio, afectaba las posibilidades de acumulación y el mismo progreso de la economía. Los factores que afectaban la distribución del ingreso en el largo plazo eran bastante claros. De un lado, había, una tendencia al aumentode la renta de la tierra y, por ende, del valor de los productos. Esta evolución afectaba directamente el valor de la fuerza de trabajo o suprecio "normal" (no el de un momento dado, que podía tender a la baja). Los salarios "normales" tendían a subir relativamente en virtud del incremento de los precios de los productos alimenticios. De esta maneralos beneficios bajaban y la participación del capital se reducíaconstantemente. Es importante remarcar que los salarios "normales" no aumentaban. Estos eran más o menos equivalentes a una canasta de bienes que proporcionaba los medios de subsistencia a los obreros. Lo que aumentaba era el precio de los productos de la tierra, y concretamente, la renta de la tierra; esto excluye a los salarios de los campesinos del movimiento alcista. En ese sentido el industrial, a quien Ricardo entiende representar, es afectado por el rentista. Es el rentista - aunque aparentemente son los asalariados - quien toma una fracción del ingreso nacional que debería ir al capitalista. Con lo cual se convierte en un obstáculo a la acumulación y, en definitiva al progreso.
EL PAPEL DEL COMERCIO EXTERIOR
En este contexto, todo aquello que contribuya a disminuir el valor de los productos agrícolas es absolutamente favorable para el desarrollo económico. Y es aquí donde Ricardo plantea la importación masiva de cereales de países en los cuales la renta de la tierra no sea tan elevada como en Inglaterra. A principios del siglo XIX, esto significa esencialmente Europa, pero muy pronto sería equivalente a América. Allí la renta de la tierra era prácticamente igual a cero por tratarse de tierras nuevas de la mejor calidad.

Al criticar la teoría del valor de Adam Smith , Ricardo demuestra:
1) que no se debe confundir el trabajo invertido en la producción de la mercancía con el trabajo que se compra en la mercancía, 2) que el valor sólo se halla determinado por el trabajo invertido, 3) que la determinación del valor por el tiempo de trabajo conserva su plena vigencia bajo el capitalismo. Consideró el salario y la ganancia como dos partes del valor creado por el trabajo y llegó a la conclusión de que la disminución del salario eleva la ganancia y su elevación reduce esta última. Descubrió, pues, en esencia, la oposición de intereses entre el proletariado y la clase de los capitalistas. Demostró que la renta no está en contradicción con la ley del valor; al contrario, sólo se explica partiendo de dicha ley. Pero Ricardo admitía únicamente la renta diferencial y rechazaba la renta absoluta. Su teoría de la renta perdió en importancia, además, porque Ricardo la relacionó con la denominada ley de la fertilidad decreciente del suelo, Ricardo era un ideólogo de la burguesía, aunque no ocultaba las contradicciones del capitalismo. Las consideraba naturales y defendía las relaciones burguesas como forma única y eterna del desarrollo de las fuerzas productivas. La doctrina de Ricardo constituye la cumbre del pensamiento científico a que ha llegado la economía política burguesa. Mas, según expresión de Engels, se estrelló contra dos puntos; 1) Ricardo entendía que los obreros no venden a los capitalistas la fuerzade trabajo, sino el trabajo, y por este motivo no pudo explicar el origen de la plusvalía ni, por consiguiente, de la ganancia partiendode la teoría del valor por el trabajo. 2) Ricardo no pudo explicar la divergencia entre el valor y los precios de producción, el proceso en que se forma la cuota media de ganancia; consideraba que esto se halla en contradicción con la realidad capitalista. Marx tuvo en alta estima los principios científicos de la teoría de Ricardo, a la vez que criticó sus errores.

Como ya se ha mencionado con anterioridad todo hombre es rico o pobre según el grado en que pueda gozar de las cosas necesarias, convenientes y gratas de la vida", dice Adam Smith. En consecuencia, la riqueza difiere esencialmente del valor, ya que éste depende no de la abundancia sino de la facilidad o dificultad de la producción. En efecto todas las cosas suben o bajan de valor en proporción a la facilidad o dificultad con que se producen, o, en otras palabras, en relación con la cantidad de trabajo empleado en su producción. Al aumentar continuamente la facilidad de producción, disminuimos de modo constante el valor de algunas de las mercancías que antes se producían, aunque por los mismos medios no sólo adicionamos la riqueza nacional sino que aumentamos la potencia de la futura producción. Muchos errores en economía política han derivado de equivocaciones al respecto, al considerar que un aumento de riqueza es lo mismo que un aumento de valor, y de los conceptos infundados acerca de lo que constituye una medida normal de valor. Si alguien considera la moneda como un patrón del valor, de acuerdo con él una nación será más rica o más pobre en proporción a que sus mercancías de toda clase puedan cambiarse por más o menos dinero. Otros estiman a la moneda como un medio muy conveniente para las transacciones, pero no como una medida adecuada por la cual se estime el valor de otras cosas; para ellos la medida real del valor es el cereal, y un país será rico o pobre, al grado en que sus mercancías se cambien por más o menos cereales. Otros a su vez, consideran a un país rico o pobre, según la cantidad de trabajo que pueda comprar. Pero ¿por qué debe ser el oro, o el cereal, o el trabajo, la medida normal del valor, en vez del carbón o el acero?. El grano, como el oro, puede variar 10, 20, o 30 por ciento, de acuerdo con las dificultades o facilidades de la producción, en relación con otras cosas. ¿Por qué hemos de decir siempre que son esas otras cosas las que han variado, y no el grano? La única mercancía invariable es aquella que requiere, en todos los tiempos, el mismo sacrificio de mano de obra y afán para producirla. No conocemos tal mercancía, pero podemos argumentar y hablar hipotéticamente sobre ella como si la conociéramos; y mejorará nuestro conocimiento de la ciencia, mostrando distintamente la absoluta inaplicabilidad de todos los patrones que hasta aquí se han adoptado. Pero aun suponiendo que cualquiera de éstos fuera un patrón exacto de valor, aún no sería un patrón de riqueza, pues ésta no depende del valor. Un hombre es rico o pobre, de acuerdo con la abundancia de artículos necesarios y de lujo de que puede disponer; además contribuirán estos artículos en forma igual a la satisfacción de su poseedor, sea cual sea, alto o bajo, el valor de cambio de ellos por dinero, por cereal, o por trabajo. A la confusión de ideas sobre el valor, y la riqueza o las riquezas, se deben las afirmaciones de que disminuyendo la cantidad de bienes, esto es, de artículos necesarios, comodidades y goces de la vida humana, puede incrementarse la riqueza. Si el valor fuera la medida de la riqueza, tal afirmación sería indiscutible, porque por la escasez sube el valor de las mercancías; pero si Adam Smith está en lo justo, si la riqueza consiste en los artículos necesarios y en los disfrutes, entonces no pueden ser aumentados con una disminución cuantitativa. Es cierto que quien posee una mercancía escasa es más rico, si por medio de ella puede disponer de más artículos y goces de la vida humana; pero como las existencias generales de las cuales se extrae la riqueza de cada hombre disminuyen en cantidad, en aquello que cada individuo toma de ella, las participaciones de los otros hombres se reducirán necesariamente en proporción al grado en que un individuo privilegiado sea capaz de apropiarse para su propio disfrute una mayor cantidad. Si el agua escaseara, dice Lord Lauderdale, y la poseyera exclusivamente un individuo, se acrecentaría su riqueza, porque entonces el agua tendría valor; y si la riqueza fuera la suma de las riquezas individuales la incrementaríamos también por los mismos medios. Indudablemente se aumentan las riquezas de ese individuo, pero en tanto que el agricultor deba vender una parte de su disponibilidad de cereales, el zapatero otra de sus zapatos y todos los hombres renuncien a una porción de sus disponibilidades, con el único propósito de proveerse del agua que antes tenían por nada, serán más pobres, empobrecerán en la cantidad total de mercancías que están obligados a dedicar a este propósito,y el propietario del agua se beneficiará precisamente por la suma que aquéllos pierdan. La misma cantidad de agua y la misma cantidad de bienes las disfruta toda la sociedad, pero están distribuidas en forma diferente: ello, sin embargo, suponiendo más bien un monopolio del agua que una escasez de ella. Si escaseara, entonces la riqueza del país y de los individuos disminuiría realmente, pues la colectividad se vería privada de parte de uno de sus goces. El granjero no sólo tendría menos cereal para cambiar por otras mercancías que pueden ser necesarias o deseables para él, sino que él mismo y todos los demás individuos se verían privados de una de sus comodidades más esenciales. No sólo, pues, habría una diferente distribución de las riquezas, sino una pérdida real de riqueza. Puede decirse, entonces, que dos países que poseen precisamente la misma cantidad de todas las cosas necesarias y comodidades de la vida son igualmente ricos, pero el valor de sus riquezas respectivas dependerá de la relativa facilidad o dificultad con que fueron producidas. Si bien Adam Smith ha dado la descripción correcta de las riquezas, que he citado más de una vez, después las explica de modo diferente al decir que un hombre "será rico o pobre de acuerdo con la cantidad de trabajo ajeno de que pueda disponer o se halle en condiciones de adquirir". Ahora bien, esta explicación difiere esencialmente de la otra, y es, ciertamente, inexacta; supongamos, por ejemplo, que las minas se hicieran más productivas, de talmanera que el oro y la plata bajaran de valor a causa de la mayor facilidad para producirlos, o que los terciopelos se manufacturaran con mucho menos trabajo que antes, bajando hasta la mitad de su valor anterior; las riquezas de todos aquellos que compraron esas mercancías habrían aumentado; una persona podría incrementar su cantidad de plata; otra duplicar la cantidad de terciopelo; pero con la posesión de esa plata y este terciopelo adicionales, no podrían emplear más mano de obra que antes, porque, como el valor de cambio de terciopelo y de la plata habría bajado, deberán desprenderse proporcionalmente de más de estas especies de riquezas para comprar un día de trabajo. Las riquezas, pues, no pueden ser estimadas por la cantidad de trabajo que pueden comprar. De lo expuesto resulta que la riqueza de una nación puede ser incrementada dedos maneras: empleando una porción mayor del ingreso en mantener el trabajo productivo —lo que no sólo aumentará la cantidad sino el valor de la masa de mercancías: o, sin emplear ninguna cantidad adicional de trabajo, haciendo más productiva la misma cantidad lo cual aumentará la abundancia, pero no el valor de los bienes. En el primer caso, el país no sólo se volverá rico, sino que aumentará el valor de sus riquezas. Será rico por la sobriedad, por la disminución de los gastos en objetos de lujo y diversión, y por emplear esos ahorros en una labor . En el segundo caso, con la misma mano de obra se producirá más sin que exista necesidad de disminuir los gastos en lujos y diversiones, o de incrementar la cantidad del trabajo productivo empleado; la riqueza aumentará, pero no el valor. De estos dos modos de incrementar la riqueza, debe preferirse el segundo, ya que produce el mismo efecto sin la privación y disminución de los disfrutes, fenómenos que nunca dejarán de producirse en el primer caso. El capital es aquella parte de la riqueza de un país que se emplea con vistas a una producción futura, y puede ser aumentado de la misma manera que la riqueza. Un capital adicional será igualmente eficaz en la producción de riqueza futura, ya se obtenga de ciertos progresos en la habilidad técnica y en la maquinaria, o de la utilización más reproductiva del ingreso; en efecto, la riqueza depende siempre de la cantidad de bienes producidos, sin tomar en cuenta para nada la facilidad con que se hayan obtenido los medios empleados en la producción. M. Say, sin tomar en cuenta las correcciones que ha hecho en la cuarta y últimaedición de su obra, Tratado de Economía Política, me parece que ha sido singularmente desafortunado en su definición de las riquezas y el valor. Considera esos dos términos como sinónimos, y que un hombre es rico en la proporción en que aumenta el valor de sus posesiones, y puede asegurarse abundantes bienes. "El valor de los ingresos se incrementa entonces",observa, "si éstos pueden proporcionar, no importa por cuales medios, una cantidad mayor de productos". De acuerdo con M. Say, si la dificultad de producir ropa se duplicara y, en consecuencia, tuviera que cambiarse por el doble de mercancías que antes, se duplicaría su valor, en lo cual estoy absolutamente de acuerdo; pero si hubiera cualquier facilidad especial en la producción de mercancías y no aumentase la dificultad para producir la tela, y ésta, en consecuencia, se cambiara como antes por el doble de bienes, M. Say diría todavía que la ropa ha duplicado su valor, mientras que, de acuerdo con mi punto de vista sobre la materia, él debería decir que la tela ha conservadosu valor anterior y que aquellos determinados bienes han bajado la mitad de su valor anterior. M. Say no puede estar en lo cierto al considerar que el valor, las riquezas y la utilidad son términos sinónimos. El costo de producción es lo único que determina lo que es realmente caro. Una cosa en verdad cara, es aquella que cuesta mucho producirla. El valor de todos los servicios productivos que deben consumirse para crear un producto constituyen el precio de producción de dicho producto. Es la utilidad la que determina la demanda de un bien, pero es el costo de producción el que limita el alcance de esa demanda. Cuando su utilidad no eleva su valor al nivel del costo de producción, la cosa no vale lo que cuesta; es ésta una prueba de que los servicios productivos pueden ser empleados paracrear un bien de valor superior. Los poseedores de fondos productivos, esto es, aquellos que disponen de mano de obra, de capital o de tierra, están perpetuamente dedicados a comparar el costo de producción con el valor de las cosas producidas, o lo que viene a ser lo mismo, el valor de bienes diferentes entre sí; porque el costo de producción no es más que el valor de los servicios productivos consumidos en la producción; y el valor de un servicio productivo no es más que el valor del bien, que es el resultado. El valor de un bien, el valor de un servicio productivo, el valor del costo de producción son, todos, entonces, valores similares, cuando se deja que cada cosa siga su cursonatural. Precio es la medida del valor de las cosas, y su valor es la medida de su utilidad. El libre intercambio muestra, en el tiempo, el lugar y el estado de la sociedad en que vivimos, el valor que los hombres atribuyen a las cosas intercambiadas. Producir es crear valor, dando o incrementando la utilidad de una cosa, y por lo tanto estableciendo una demanda por ella, la cual es la causa primera de su valor. Al crearse la utilidad, se instituye un producto. El valor en cambio resultante es únicamente la medida de la producción que tiene lugar. La utilidad que la gente de un país determinado encuentra en un producto no puede apreciarse de otra manera que por el precio que paga por él. Este precio es la medida de la utilidad que tiene a juicio de los hombres; de la satisfacción que obtienen al consumirla, porque ellos no preferirían consumir esa utilidad, si por el precio que cuesta pudieran adquirir una utilidad que les diera más satisfacción. La cantidad de todas las demás mercancías que una persona puede obtener inmediatamente, a cambio de la mercancía de que desea disponer, es en todo tiempo un valor no sujeto a discusión. Si lo único realmente caro se origina en el costo de producción ¿cómo puede decirse que una mercancía sube en valor, si su costo de producción no ha aumentado? Cuando yo doy 2 000 veces más tela por una libra ponderal de oro de lo que doy a cambio de otra de hierro ¿prueba esto que yo atribuyo 2 000 veces más utilidad al oro que al hierro? No, ciertamente; prueba únicamente,como lo ha admitido M. Say. que el costo de producción del oro es 2 000veces mayor que el costo de producción del hierro. Si el costo de producción de los dos metales fuera el mismo, yo daría el mismo precio por los dos; pero si la utilidad fuera la medida del valor, es probable que yo diera más por el hierro. En contradicción con la opinión de Adam Smith, M. Say habla, en el capítulo cuarto, del valor que otorgan a los bienes los agentes naturales como el sol,el aire, la presión atmosférica, etc., que a veces sustituyen al trabajo del hombre, y a veces concurren con él en la producción. Pero aunque estos agentes naturales aumentan considerablemente el valor en uso de un bien, nunca le añaden valor en cambio, M. Say pasa por alto, constantemente, la diferencia esencial que existe entre valor en uso y valor en cambio. M. Say considera que el valor de todas las cosas se deriva del trabajo del hombre; pues Adam Smith no menos precia en modo alguno los servicios que los agentes naturales y la maquinaria desempeñan para nosotros, sino que, muy justamente, distingue la naturaleza del valor que ellos añaden a las mercancías: nos sirven, en efecto, incrementando la abundancia de productos, haciendo más rico al hombre, agregando algo al valor en uso; pero como ellos desempeñan su trabajo gratuitamente, pues nada se paga por el uso del aire, del calor y del agua, la ayuda que nos proporcionan no añade nada al valor en cambio."Me parece que M. Say ha sido singularmente infortunado en su definición de la riqueza y el valor del primer capítulo de su excelente obra; lo que sigue es la esencia de su razonamiento: La riqueza, observa, consta únicamente de cosas que tienen un valor en sí mismas: la riqueza es grande cuando la suma de valores de que se compone es grande. Es pequeña cuando la suma de sus valores lo es también. Dos cosas que tienen valor igual son riquezas en cantidad igual. Pero al tratar del valor y la riqueza ha confundido dos cosas que deben permanecer siempre separadas, y que Adam Smith llama valor en uso y valor en cambio. Si yo tuve entonces precisamente la misma cantidad de chaquetas, zapatos, medias y todas las demás cosas que antes, tendría precisamente la misma cantidad de objetos útiles, y si la utilidad fuese la medida de la riqueza, sería por lo tanto igualmente rico; sin embargo, yo tendré una suma menor de valor. Por lo tanto, la utilidad no es la medida del valor en cambio. "Si preguntamos a M. Say en qué consiste la riqueza, él nos dice que en la posesión de objetos que tienen valor. Si entonces le preguntamos qué significa el valor, nos responde que las cosas son valiosas en proporción a la utilidad que poseen. Si de nuevo lo invitamos a que nos explique por cuáles medios vamos a juzgar de la utilidad de los objetos, nos contesta que por su valor. Así,entonces, la medida del valor es la utilidad, y la medida de la utilidad es el valor. "En el capítulo primero del libro segundo, el propio M. Say hace una exposición similar del valor pues dice que la 'utilidad es la base del valor, que las mercancías son deseables únicamente porque son útiles en alguna manera, pero que su valor depende no de su utilidad ni del grado en que son deseadas, sino de la cantidad de trabajo necesario para obtenerlas. "Así entendida la utilidad de un bien, se convierte en objeto del deseo del hombre, hace que éste las desee, y establece una demanda. Cuando es suficiente desear una cosa para obtenerla, puede ser considerada como un artículo de riqueza natural, dada al hombre en cantidad ilimitada y la cual disfruta sin comprarla con ningún sacrificio; tales son el aire, el agua, la luz del sol. Si él obtuviera en esta forma o todos los objetos que necesita y desea, sería infinitamente rico: no tendría necesidad de nada. Pero infortunadamente no es éste el caso; la mayorparte de las cosas que son convenientes y agradables para él, así como aquellas que son indispensablemente necesarias en el estado social, para el cual el hombre parece estar específicamente formado, no le son dadas gratuitamente; pueden existir únicamente por la aplicación de determinado trabajo, el empleo de un cierto capital y, en muchos casos, por el uso de la tierra. Son, éstos,obstáculos por el uso en la senda de la satisfacción gratuita y de ellos resulta un gasto real de producción, porque estamos obligados a pagar por la ayuda que nos prestan estos agentes de la producción. "Sólo cuando esta utilidad ha sido comunicada así a una cosa (es decir, por la industria, elcapital y la tierra) se convierte en producto y tiene un valor. La utilidad es la base de su demanda, pero los sacrificios y las cargas necesarias para obtenerlo o, en otras palabras, su precio limita la extensión de esta demanda. ''Se nos dice en el primer pasaje que si, a causa de la abundancia, todas las cosas bajaran a la mitad de su valor, la sociedad sería igualmente rica porque habría doble cantidad de bienes a la mitad de su valor anterior o, en otras palabras, el valor sería el mismo. Pero en el último pasaje se nos informa que al duplicar la cantidad de mercancías, aunque habrá disminuido el valor de cada mercancía en la mitad y por ello el valor de todos los bienes juntos sería precisamente el mismo que antes, sin embargo, la sociedad sería dos veces más rica que antes. En el primer caso la riqueza se estima por la suma de valor: en el segundo, por la abundancia de mercancías que contribuyen a la satisfacción humana. Dice además M. Say, 'que un hombre es infinitamente rico sin tener objetos de valor, si puede obtener por nada todos los objetos que desea("); 'sin embargo, se nos dice en otro lugar, que la riqueza consiste, no en elproducto en sí mismo, pues no será riqueza si no tiene valor, sino en su valor.

No hay comentarios: